sábado, 7 de noviembre de 2009

Es un juego que proviene de la época aborígen, según algunos historiadores (Espinosa en el año 1594) dice que se labraban sus propias piedras. Era un juego de fuerza y de destreza, pues a diez pasos esperaban que les tirase quien quiesiese una piedra o lanza y no había manaera de acertarles.

Otra referencia sobre este juego la hace Abreu en el año 1602 y dice: Hubo un canario que daba a tres hombres doce naranjas a cada uno, y el tomaba otras doce, y tiraba a cada uno de ellos y las empleaba todas, sin que ninguno de los otros que a él le tiraba emplease en él ninguna, sin fuese en las manos con que las recogía, y habían de estar apartados a diez pasos.

Los niños jugaban con pelotas de barro, este juego era muy popular entre los niños de la Isla de La Gomera. Se dice que los aborígenes jugaban subidos a un tronco separados a una distancia de 10 a 12 pasos y el que quedaba en pie era el que ganaba.